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  • Enrique Basurto Flores

AFAC, el despegue abortado

Actualizado: jun 22

Desde hace más de una década, la ahora extinta DGAC (Dirección General de Aviación Civil), ya mostraba muchas deficiencias. La falta de personal en los aeropuertos, carencia de equipos e instalaciones, así como personal mal capacitado, hicieron que, en 2019, se generara lo que mucho se pidió, la creación de un Organismo más autónomo que contara mejores métodos y más modernidad, situación que ha sido de suma importancia para la creación de este ente de la aeronáutica nacional. Con bombo y tarola, se anunció la creación de la AFAC, con su respectivo reglamento y su decreto presidencial. Esta prometía modernizar el sistema aeronáutico nacional, hacerlo más competitivo, mejorar la infraestructura aérea, la creación de un departamento de investigación de accidentes y tener a un personal plenamente capacitado que cumpliera con los estándares internacionales.


Por fin se escuchaban las plegarias, una institución con autonomía suficiente para disponer y planear una aviación mexicana que requiere de una cirugía mayor, con procedimientos de navegación más innovadores, inclusión de sistemas a las facilidades aeronáuticas, optimización de los equipos actuales, capacitación y actualización de su personal, renovación urgente a sus reglamentos, leyes y

normativas.

Sin embargo, nos llevamos una gran sorpresa. La renuncia del Director General, Vásquez Colmenares. Que por condiciones extrañas abandonó el avión de forma inesperada en un momento fundamental para la Agencia, puesto que se encontraba en una auditoría por parte de la FAA (Federal Aviation Administration). Posterior a esto, se estableció en una condición altamente importante y con una Institución sin pies ni cabeza, a un mando militar, que aunque sea posible que cuente con las capacidades técnicas, no es lo requerido para una agencia civil; puesto que el ejército y sus dependencias se sirven de condiciones totalmente diferentes a las civiles, además de que la formación aeronáutica difiere en estas dos entidades tanto teóricas, como prácticas y legislativas.


Continuando, podemos observar la remodelación del espacio aéreo de la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, sin embargo, los controladores aéreos no cuentan con la infraestructura suficiente para poder proceder de manera adecuada en este tipo de navegación, la cual ya se desprende de modelos de navegación mucho más avanzados y que se encuentran en la mayoría de los aviones nacionales e internacionales, provocando que el enfoque principal sean los controladores. Derivado de esta condición, se han generado eventos inusuales con mayor coincidencia que con el espacio aéreo anterior, situación que debe ser prioridad para esta entidad para resolver a la par con su Institución hermana SENEAM (Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano, dependencia de la SCT).


Para poner en una situación más desfavorable, la degradación por parte de la FAA, en resolutiva a su auditoria a la categoría 2, nos hace ver que el cambio que se dio a la Agencia, no ha tenido ningún impacto, ya que la seguridad aeroportuaria está en muy malas condiciones, que el gobierno mexicano es ineficiente y carece de personal y de capacitación.


En pocas palabras, podemos decir que México es un lugar peligroso para la aviación. Esta auditoría solo estudia al gobierno y como este ha estado cumpliendo con lo señalado por los anexos de la OACI (Organización de Aviación Civil Internacional). Por lo que podemos observar, la Agencia ha incumplido en más de 2 anexos de 19 con los que cuenta este Organismo para la reglamentación aérea civil internacional. Se trató de parchar con una reforma de solo días entre cámaras, en donde predominaron cambios exprés y sin un consentimiento realmente correcto, tratando con esto pasar con la mínima dicha auditoría. lo que nos deja ver que la Agencia, lo único que tiene de nuevo y novedoso, es su nombre.


Vaya mal comienzo, que mala presentación, pero, sobre todo, que gran bofetada de realidad. Estamos ante un despegue abortado, una Agencia con motores averiados y con pasajeros muy asustados. Lo bueno que fue en el despegue, porque, en aire no sabremos como hubieran reaccionado los comandantes de esta Institución.

Los pilotos, sobrecargos, personal terrestre como el área de mantenimiento, administración aeronáutica y demás afines a esta industria, queremos ver el cambio señalado ¿por qué es el mismo gobierno el que se rehúsa a cambiar?


Miedo, negligencia u omisión, MAY DAY MAY DAY MAY DAY, despegue abortado para la Agencia Federal de Aviación.

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